
Esta es otra estúpida y mediocre historia. Les ruego que se fijen durante unos instantes en la imagen que acompaña a este artículo. Es una fotografía sacada de una televisión que tenemos en el dormitorio. No se trata de una foto de gran calidad, está tomada con una cámara digital sencillita.
Vamos con la historia de la imagen, que no es para lanzar cohetes. Un domingo cualquiera, hace ya unos meses, mi mujer tuvo que ir a trabajar. Me desvelé cuando se levantó, pero era aún muy pronto para hacer lo mismo. Así que me dediqué a hacer zapping por la televisión mañanera, esperando el momento en que despertaran los críos.
En estas me encuentro con uno de esos concursos televisivos telefónicos que se han puesto de moda (las modas ciclícas televisivas). Para quienes no conozcan estos programas son concursos que aparecen a todas horas del día (de forma invasiva en las televisiones locales), pero sobre todo de madrugada.
Concursos que crecen como setas en todas las cadenas. Programas donde se reparte dinero, donde chicos y chicas de buen ver, la mayoría, tratan de animar a la gente a participar con una verborrea que produce migraña. Los concursos suelen ser fáciles, medianamente fáciles y muy complicados. La finalidad de estos concursos es tan sólo que la gente llame para participar y dejarse la pasta en el teléfono.
Y tropecé con el concurso de la imagen. Se trata de adivinar ciudades españolas que contengan en su nombre más de tres A (Salamanca, Zaragoza, etc.). Y lo consideran un juego difícil.
En la imagen llama la atención el tamaño del número de teléfono. Normal, teniendo en cuenta que de eso se trata, de que la gente llame y se gaste su dinero en la llamada. Nada barata, por cierto. El sistema es el siguiente, llamas al número, esperas que te cojan y un ordenador te dice enseguida que tu llamada no ha sido seleccionada. Y ya te han cobrado.
Lo que ya me dejó ojiplático es una de las respuestas apuntadas en la pizarra. Fíjense bien: “Alaba”. !Alaba! Me lleva a pensar en dos personas. La primera, la que llamó y dio la respuesta. Y la segunda persona es la chica que atiende el programa, que lo apunóen la pizarra. Vaya dos torreznos. Alava, provincia; no ciudad, y encima se escribe con v de vurro.
Otro rebuzno televisivo. El sábado 17 de octubre de 2009, el conductor del programa “La Noria” de Telecinco, Jordi González, alardeando de su programa comentó durante el debate (gritos paralelos) que suele tener, que en la encuesta de su página web hasta ese momento habían participado más de 3.800 personas, mientras que la encuesta que iba a publicar el doraio “El País” del domingo sólo contaba con 500. !Hasta donde puede llegar la ignorancia y la soberbia!